Los sentidos dan vida a un bodegón sencillo, hoy a medio día comenzó a llover, cayo granizo y hubo una breve tormenta eléctrica, vi como caía la fruta de los arboles aun sin estar madura.
Recolecte algunas e inmediatamente me puse a pintar; primero ciruelas, luego vi un pequeño membrillo enjuto que engrandecí como homenaje a su sacrificio ante la naturaleza, al rato vi duraznos pero era tarde para incorporarlos a la acuarela.
Sentí los colores, las sombras se volvieron sinuosas, los bordes rápidos pues el taller se lleno de goteras y la acuarela de gotas de lluvia, sentí temor de los rayos pues un enorme árbol rojo cubre parcialmente el techo del lugar.
Espere a que pasara la lluvia, levante las cosas, seque los materiales y salí con una acuarela colorida entre mis manos, pensé: podría seguir con el tema de la fruta y el plato un buen rato aun y lo seguiría disfrutando.
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